Bicentenario Perú 2021
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TESTIMONIOS

Los voluntarios y voluntarias del Perú construyen día a día la historia del país. A través de su esfuerzo y perseverancia en esta inédita coyuntura, realizan acciones que brindan un aporte invaluable para construir el Perú con el que tanto soñamos.

Para conocer más su labor, te invitamos a leer sus experiencias desde su rol como voluntarios agentes de cambio.

Enrique Echevarría

58 años

Voluntario – Monitoreo telefónico dirigido a Adultos Mayores y Personas con Discapacidad Severa

Soy Enrique, tengo 58 años, como es natural a esta edad casi la mayoría nos encontramos solos, porque nuestros hijos ya tienen su propia familia. Al presentarse la pandemia del coronavirus tuvimos miedo y este temor aumento más cuando se decretó el Distanciamiento Social. Como un acto de empatía pensamos que será de nuestros contemporáneos, entonces encontramos en el voluntariado una oportunidad para hacer que estas personas sientan que alguien se preocupa por ellos, mediante una llamada telefónica, por nuestra parte nos sentimos reconocidos, cuando al terminar una llamada escuchamos: cuídate mucho y que Dios te bendiga.

Jordana Becerra

19 años

Voluntaria – Monitoreo telefónico dirigido a Adultos Mayores y Personas con Discapacidad Severa

En mi primer día realizando mi labor como voluntaria, estaba nerviosa ya que era la primera vez que hacía algo así. Sin embargo, cuando realicé mi última llamada del día, me atendió una persona muy amable y ella me agradeció, pues necesitaba palabras de aliento en ese momento. El simple “gracias” de esta persona me hizo recordar porque hacía este voluntariado, lo hago porque quiero y confío que vamos a tener un Perú mejor, ese Perú que todos imaginamos. Desde allí me sentí mucho más tranquila y con la confianza suficiente para seguir mi labor.

Dari Taricuarima

24 años

Voluntario – Atención en Línea 101

Soy Dari, soy de Loreto, actualmente estoy haciendo voluntariado en la línea 101, y esta experiencia me ha permitido conocer de cerca un poco más la realidad de nuestra población peruana. Como voluntarios estamos prestos a empatizar con nuestra gente, con nuestros compatriotas, y apoyarlos en lo posible. Muchos casos me han llegado al corazón, personas que necesitan ayuda, yo trato de ponerme en sus zapatos, sin embargo no es fácil lidiar con los sufrimientos de otros, pero como seres humanos y cómo peruanos que somos debemos estar unidos más que nunca.

Llevo dos meses en esta labor brindando información, asesorando y ayudando a cada compatriota que me toca en línea, provengo de una familia humilde de bajo recursos y esa fue una de las razones por la que decidí formar parte de VOLUNTARIOS DEL BICENTENARIO y así poder ayudar a más peruanos. “SINO VIVES PARA SERVIR – NO SIRVES PARA VIVIR”

Susam Pamela Quino Martínez

30 años, Lima

Voluntaria – Monitoreo telefónico

Desde que salió la convocatoria no lo dudé ni un minuto en inscribirme y qué bueno que fue así, desde el momento que empecé con la primera llamada me sentí muy emocionada y a la vez, consciente de asumir la responsabilidad de monitorear la salud de los adultos mayores vulnerables, y brindarles acompañamiento durante este aislamiento. Llevo ejerciendo voluntariado más de 6 años y cada experiencia es única, estos meses ha cambiado mi perspectiva y mi forma de ver las cosas, he recordado qué es lo importante, que a pesar de las circunstancias siempre se puede ser feliz y que contra todo pronóstico si uno le pone ganas, fuerza y valor se pueden hacer las cosas de una manera diferente.

Pensé que sería un agente de cambio para nuestros adultos mayores, pero realmente ellos fueron una fuente de luz para mí. Al inicio fue un reto entablar relaciones de confianza mediante sólo escuchar una voz a través del auricular de un celular; sin embargo, al pasar el tiempo he logrado ganarme su cariño, he sido parte de sus vidas, conociendo sus actividades diarias, sus pasatiempos, escuchando y acompañándolos en este aislamiento, cuidando y velando la salud, reportando algún síntoma que pudieran tener y brindando la información que ellos requieran. Estoy inmensamente feliz de haber conversado en estos meses con ellos, me llevo el mejor de los recuerdos, muchas anécdotas, sus consejos y sus bendiciones; lo repetiría mil veces sin ninguna duda.

Gloria Joaquina Pilares Suyo

56 años, Cusco

Voluntaria – Monitoreo telefónico

Comprendí que no hay edad para ser voluntaria, inspirada en el amor y servicio al prójimo, con compromiso y pasión. Que satisfacción se siente al escuchar la voz de las personas adultas y adultos mayores y cuan satisfechas satisfechos quedan al oír una voz amiga que las escucha que está pendiente de su salud mental y física. Nos saludamos, reímos, nos cuestionamos y al final nos decimos gracias, hasta pronto, te aprecio sin conocerte. Momentos de oro, valiosos, incomparables. Ser voluntaria es una experiencia inolvidable GRACIAS POR ESCUCHARME, GRACIAS POR PERMITIRME ENTRAR EN TU CORAZON. Hermosa labor la de ser voluntaria del Bicentenario.

Sendy Rosario Martínez López

40 años, Ica

Voluntaria – Monitoreo telefónico

He realizado distintos voluntariados, pero esta experiencia te mueve el corazón. No imaginan la cantidad de cariño y bendiciones que he recibido. Se ha creado un vínculo telefónico y muchos ya conocen mi nombre y apellido hasta me han pedido que los visite. Siempre aconsejándoles que no salgan de casa y que pidan a un familiar cercano un apoyo. Es una experiencia que a pesar de solo escucharlos se puede sentir esa satisfacción que estás haciendo las cosas bien.

Jackson José Guerra Guerra

23 años, Loreto

Voluntaria – Monitoreo telefónico

Soy de la ciudad de Yurimaguas y formo parte de la Línea 101 como voluntario desde la primera etapa. Ha sido todo un reto por la situación que atraviesa nuestro país, atender en la línea 101 y brindar información sobre los bonos económicos, resolver las preguntas vía telefónica; con la finalidad de evitar que miles de ciudadanos se expongan a situaciones de riesgo de contagio en busca de información; a su vez brindar información preventiva sobre el Covid-19.

Todo esto fue una tarea ardua para dar esperanza a quienes más lo necesitan, durante todo este voluntariado aprendí a ser más tolerante y empático con los demás, y así mismo comprendí que todos somos vulnerables ante esta situación y que debemos eliminar la indiferencia y apoyarnos mutuamente para lograr salir adelante.

No es una tarea fácil pero el compromiso de todos los peruanos es grande para los próximos años debemos mejorar la calidad educativa y nuestro sistema de salud para el beneficio de todos los peruanos.

Finalmente quiero expresar mis más sinceras condolencias a todas las familias a nivel nacional quienes perdieron algún ser querido, especialmente mi región Loreto, brindar todos los ánimos posibles para seguir en pie frente a esta batalla. Vamos Loreto, Vamos Perú por un mejor país y recuerden que todos somos voluntarios